Así como destruir es más fácil que construir, será difícil revertir los efectos dañinos de la cizaña sembrada por el gobierno. Además, en su típico doble discurso, a las señales conciliadoras después del cabildazo, tanto un Evo Morales que no conoce de gobernar para todos los bolivianos, como su círculo más cercano, reinciden en el discurso ofensivo y divisionista.
¿Será que el dinero es más poderoso que las armas o las ideas?, me pregunté el otro día. Puede ser, porque con él se compran las herramientas de la muerte y la propaganda que sotierra convicciones en la conciencia de las gentes. Me rondaba semejante rompecocos, con la vitrola interior tocando el “esto pensaba hasta ayer nomás/ pero al verte vacilé” del hermoso taquirari No volveré a querer de mi tío Ambrosio García Rivera y de Roger Becerra, en la voz de Gladys Moreno. Pero en mi tarareo, picado de la viruela del desaliento, trocaba el “querer” por un “creer” en el “en mi vida/ no vuelvo yo a querer” de la tonada.
Entonces las multitudes por los 2/3 del respeto a la ley y el rugido autonómico me devolvieron la fe en que ni el dinero gastado a manos llenas, ni el machacar amedrentador de la propaganda, lograron menguar la convicción de centenas de ciudadanos en huelgas de hambre en las principales capitales del país; de miles en manifestaciones de apoyo en Cochabamba, La Paz y Sucre; del millón en los cabildos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando.
Más meritorio aún, porque en rasgo común a regímenes autocráticos, el gobierno gasta en propaganda mucho más que los anteriores. Son gastos reservados otrora criticados sobre los que nadie investiga. Para endiosar al ahijado boliviano, dicen que $4 millones provienen de la malversación de petrodólares del padrino Hugo Chávez. ¿Cuántos del superávit económico del 2006 se gastarán para inducir repulsa hacia inventos como el de la escisión del país? ¿Para atemorizar la población con campañas ridículas -como la del robo de 10 fusiles de un distrito naval-, que seguramente tienen mayor poder de fuego que los 10.000 Kalashnikov que vendrían con las tropas de “auxilio” de Hugo Chávez?
No me vengan que este último escenario es improbable. Lo machaca el presidente venezolano cada vez que visita su protectorado boliviano. Su acólito el embajador Montes, declara que las FFAA de su país incursionarían en Bolivia si se amenaza el proceso de cambio que lleva adelante el gobierno, en virtud del acuerdo bilateral de defensa firmado entre gallos y media noche, con los votos prostituidos de 3 congresales que volcaron la gorra. Si la intimidación fuera proferida por algún principal de Chile, o, válgame Dios, de la embajada estadounidense, el orgullo patriotero desencadenaría marchas y disturbios.
Lo irónico es que siendo copia fiel de plantillas de Venezuela y Cuba, si de “transformar al Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución” se trata (Art. 348 de la Constitución venezolana), es una pena que la brega por los 2/3 del respeto a nuestra Carta Magna y a la Ley de Convocatoria a la Constituyente, se haya debido a una avivada de políticos mañosos. La cantaleta de la mayoría absoluta fue una celada que se tendió una vez que el voto popular defraudó la seguridad del partido de gobierno, de obtener 2/3 de asambleístas y aplicar un rodillo constituyente.
Porque las constituciones de Venezuela y de Cuba exigen los 2/3 de votos. Me remito a los artículos 348, 349 y 350 referentes a la Asamblea Nacional Constituyente en la venezolana; al Capítulo XV, Art. 137 de la cubana, referente a la reforma constitucional, que prescribe “por una mayoría no inferior a las dos terceras partes del número total de sus integrantes”, que requiere, además, la ratificación mediante referendo.
El futuro de Bolivia da para un zigzag entre optimismo y pesimismo. Liberal que soy, creo en la razón y el patriotismo para resolver los problemas del país. Por ello, hallé esperanzador que después del Cabildo del Millón, el presidente Morales enviara felicitaciones a los dirigentes cívicos y autoridades políticas departamentales. Al cabo, ahora ensamblados en Junta Autonómica, la llamada media luna probó capacidad de convocatoria en forma contundente. Sería necio desconocer que es personaje principal del drama en el escenario político de Bolivia.
La pregunta del millón es si el hidalgo gesto del primer mandatario es sintomático de la apertura a dialogar y concertar. Desgastadas palabras éstas, que significan sentarse en una mesa y negociar desprendidamente una solución política, en función de lo que más convenga a una patria amenazada por la división y el prejuicio étnico inducidos por el gobierno, que se contagia en rabiosas agresiones sin sentido por sectores radicales de ambas partes.
Así como destruir es más fácil que construir, será difícil revertir los efectos dañinos de la cizaña sembrada por el gobierno. Además, en su típico doble discurso, a las señales conciliadoras después del cabildazo, tanto un Evo Morales que no conoce de gobernar para todos los bolivianos, como su círculo más cercano, reinciden en el discurso ofensivo y divisionista.
Pero se acerca la Nochebuena y no debo terminar en acorde sombrío. Sea modesta tarjeta navideña a mis lectores, una que ensalza la libertad de expresión y la dimensión humana de los líderes, la anécdota de la visita del Presidente Lula a Cuba. Fidel alardeó: -compañero Lula, ¿quieres ver cómo los cubanos son leales a mí? -Claro, compañero Fidel, contesta Lula. Fidel grita: -¡Soldado Díaz, venga para acá! -Sí, señor Comandante. -¡Saque su arma! -Sí, señor Comandante. -¡Apunte el arma a su cabeza! -Sí, señor Comandante. -¡Apriete el gatillo! -Sí, señor Comandante. Y el soldado cubano se vuela los sesos. De vuelta a Brasil, Lula resuelve probar la lealtad de su guardia, hace poner balas de fogueo sin que los soldados se enteren, llama a uno de ellos y ordena: -¡Soldado Peixoto, venga para acá! -Sí, señor Presidente. -¡Saque su arma! -Sí, señor Presidente. -¡Apunte el arma a su cabeza! -Sí, señor Presidente. -¡Apriete el gatillo! El soldado lo mira contrariado y dice: -pucha, señor Presidente, ¿ya borracho a esta hora de la mañana?
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