Cabe preguntarse qué regalará España para el Bicentenario. Porque coincidente con los 500 años de 1492, la madre patria regaló el asfaltado del camino Potosí-Sucre. Por vía de la dádiva, no del buen gobierno, llegó el asfalto al núcleo de la bolivianidad. El centralismo restó darle prioridad al progreso caminero del país y de Chuquisaca. La institucionalización, que apuntaba a depurar los cuadros en entidades del Estado, ha sido abortada en el Servicio Nacional de Caminos (SNC), cuyo presidente fue escogido por vez primera con el 90% de consenso congresal, para luego ser denestrado y acosado judicialmente.
Aclaro que la hay buena cuando confieso que sentí envidia al rendirme a las circunstancias, entre ellas el no haber sido invitado, que me mantendrán alejado de España estos días que festejan el Bicentenario de su Guerra de la Independencia. El dos de mayo celebraron allí su victoria contra la dominación francesa, una que empezara so pretexto de Napoleón Bonaparte de invadir Portugal. Para hacerlo los franchutes tenían que cruzar la península por tierra, después de la derrota naval de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805, que selló la decadencia naval de España y el reinado de Albión sobre los mares. Gesta que empezó con el levantamiento en Madrid del 2 de mayo de 1808, al día siguiente resultó en los fusilamientos inmortalizados en un lienzo de Goya.
Un año y veintitrés días después, el 25 de mayo de 1809, sucedió en Charcas un hito más de su historia: el primer grito libertario de las colonias hispanas en América del Sur. El Bicentenario de tamaño fasto es suficiente motivo, pero además siento compulsión en esta nota, por la inexactitud del despacho de AFP, de que “la victoria española… aceleró el proceso de independencia de las colonias españolas en América, cuyo bicentenario se conmemorará a partir de 2010″. La repitieron al día siguiente, dando cuenta de “procesos de independencia, de los que se conmemorarán los 200 años a partir de 2010″. ¡Epa!, la vertiente inicial fue en Charcas y la celebración del Bicentenario empieza el año 2009.
En un país cuya estulticia politiquera le tiene pendiente de un hilo del desastre fatricida en vez de celebrar sus fastos, cabe preguntarse qué regalará España para el Bicentenario. Porque coincidente con los 500 años de 1492, del que hoy etnopopulistas hacen escarnio politiquero, la madre patria regaló el asfaltado del camino Potosí-Sucre. Imagínense, por vía de la dádiva, no del buen gobierno, llegó el asfalto al núcleo de la bolivianidad, más de 4 centurias de que la plata del Cerro Rico impulsara el desarrollo capitalista de Europa, 167 años pasada la fundación de Bolivia, casi un siglo después de afianzarse el centralismo con el escamoteo de la sede del gobierno a la capital.
Hace poco José María Bakovic se preguntaba si una Sucre aislada puede ser capital plena. Son grandes las dificultades: una sola buena carretera une con otra capital de departamento: Potosí. Recién el 2004 se unió la capital con la sede de gobierno empalmando con la carretera Oruro-Potosí. Toma de 10 a 12 horas el viaje en bus a Santa Cruz o Cochabamba. Contextos atmosféricos hacen problemático el actual aeropuerto. ¿Cómo puede funcionar una capital plena con tales cortapisas?
El centralismo es culpable de restar prioridad al progreso caminero del país y de Chuquisaca. Tanto más hiriente si a Sucre le escamotearon la sede del gobierno bajo falsa bandera federalista. El nuevo milenio trajo el proceso de institucionalización, que apuntaba a depurar los cuadros en entidades del Estado, haciendo su selección más resultado de méritos que de politiquería. Empezó en el Servicio Nacional de Caminos (SNC), cuyo presidente, arriba citado, fue escogido por vez primera con el 90% de consenso congresal.
Ingrato es desconocer que Bakovic impulsó las conexiones de Sucre al resto de Bolivia. Estaba en marcha la rehabilitación de la carretera a Aiquile, nodo de comunicación con Cochabamba y Santa Cruz. Se terminaba el tramo Puente Sacramento-Puente Arce cuando se abortó la gestión institucionalizada el 2006. Se encaminaron tramos iniciales de la mitad sur de la Diagonal Jaime Mendoza, conexión con el Chaco, que en el cruce Ipati empalma con la Santa Cruz-Yacuiba, de norte a sur hasta Buenos Aires; siguiendo hacia el este, ingresa al Paraguay hasta Asunción. Se tenían los estudios y el financiamiento para la “Y de Integración”: Puente Arce-Aiquile-La Palizada hacia Santa Cruz; y el brazo Aiquile-Mizque-Arani-Paracaya hacia Cochabamba.
No revolveré la porquería del retroceso en institucionalizar el SNC. Ya lamenté lo que pasó con la resolución del contrato de construcción de la Tarija-Potosí, nexo con los chuquisaqueños Cinti. El mayor daño para Sucre, dice Bakovic, ha sido postergar la “Y de Integración” que debía concluirse este año. Era una alternativa de Santa Cruz a Cochabamba y una nueva salida al Pacífico, a través de Sucre y Potosí. Su atraso quizá se debe a cocaleros que no ven con agrado el proyecto: afectaría su poder de controlar la yugular del país, la carretera Nº 4 que pasa por el Chapare.
En vez del tira y afloja por el desplazamiento del centro de gravedad económico hacia el este, un nuevo giro hacia el sur por los recursos del gas natural, debería afianzar la posición de Sucre como capital plena. Bolivia será una mesa apoyada en 3 patas en el oeste paceño, el este cruceño y el sur tarijeño; mañana vendrá el norte amazónico. Sin tensiones si Sucre es capital plena. Pero la capitalidad plena pasa por la vertebración de Charcas; a su vez, ésta depende de voluntad política que será magra si prevalece el centralismo en la sede de gobierno. Ergo, el futuro de una vertebrada Sucre como capital plena depende de manejar prioridades y recursos dentro la descentralización, que llegará con la autonomía regional.
España se ha convertido en la octava potencia del mundo en parte por la autonomía de sus regiones, que propició la competitividad entre catalanes y madrileños, entre vascos y andaluces. Debería ser modelo de autonomía en Bolivia. Aparte de asesoría técnica en el tema, ¿qué ayuda pedir a la Madre Patria para el Bicentenario? Pues la construcción en módulos de un nuevo aeropuerto. Cumpliría la misma función integradora con Bolivia y el mundo, que el de Viru Viru ejerce para Santa Cruz de la Sierra. Sugiero lo bauticen con el sonoro nombre de Reina Sofía de Alcantarí.
Etiquetas: Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Bicentenario, Caminos, Chuquisaca, Corrupción