Ley de Murphy y libreto centralista

No tienen ley ni sentido los desmanes delincuenciales, cuando no criminales, del gobierno de la turbamulta. Aunque son igual de censurables los excesos de opositores, la oclocracia de hoy ha sido inducida por Evo Morales y su claque. Como dos males no suman un bien, y el temor cunde sobre el futuro de Bolivia, cabe reflexionar si primará el buen juicio ante las voces que claman por el diálogo y la concertación por la unión de los bolivianos.

Añadiría metafísica a las lamentaciones de hoy, si hubiera una versión en zampoña andina de una canción de Chico Buarque, una que hiciera popular la versión fílmica de la novela de Jorge Amado Doña Flor y sus dos maridos; en recio castellano deleita también en la voz meliflua de Ana Belén: “oh qué será, qué será, que no tiene decencia y no la tendrá, no puede estar prohibido y no lo estará, pues no tiene sentido… que no ha tenido ley y jamás la tendrá, que no ha sentido miedo ni lo sentirá, porque no tiene juicio”.

Ley es lo que no tienen los eventos en Bolivia. Pero sí sentido: para volcar simpatías fue premeditada la retirada de uniformados en Sucre. Se lo repetía a muchos que comentaban con entusiasmo el fiasco de la provocación de Evo Morales. Con cierto miedo ponderaban qué vendrá después de milicos replegándose con el pendón chuquisaqueño al frente; campesinos humillados que pedían perdón en el Estadio Patria.

Sugerí evocar imágenes de la sede de gobierno, cuando Evo Morales seguía a pie juntillas el libreto del golpe democrático que lo encumbró y la turba cortaba corbatas y azotaba chóferes, para no hablar de ambulancias varadas por bloqueos, con infelices dentro que murieron por no recibir atención médica. Cómo olvidar a un esmirriado campesino, quizá con 50 pesos en el bolsillo por venir a la ciudad a corear consignas gobiernistas, aporreado por mozalbetes opositores en Santa Cruz. Solo la truculencia violenta de algún film permite imaginar la crueldad del calvario del joven muerto a palos en Cochabamba, que algún cínico senador gobiernista celebró como si fuera el nocaut de un match de box.

No tienen ley ni sentido los desmanes delincuenciales, cuando no criminales, del gobierno de la turbamulta. Aunque son igual de censurables los excesos de opositores, la oclocracia de hoy ha sido inducida por Evo Morales y su claque. Como dos males no suman un bien, y el temor cunde sobre el futuro de Bolivia, cabe reflexionar si primará el buen juicio ante las voces que claman por el diálogo y la concertación por la unión de los bolivianos.

No lo creo. La Ley de Murphy -si algo puede salir mal, saldrá peor- vislumbra un triste panorama de lo por venir. Ahí están para muestra las veces que el gobierno ha metido los dedos a la boca a la oposición, con la cantaleta de diálogos abortados. Pareciera que en el país se cumple aquel corolario de que cuando hay cuatro posibilidades de que una gestión vaya mal y se evitan, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad.

No es así. Lo que pasa es que el régimen de Evo Morales no se ha apartado un ápice de su designio totalitario, oclocrático y centralista. Es una partitura que tiene a Bolivia de protectorado del afiebrado dictador repleto de petrodólares que es Hugo Chávez. Es libreto mediante el cual el foquismo castrista se impondría 40 años después de que su brazo armado fue derrotado en nuestro país: ¿no retrotrae a 1967 el neo-foquismo de que “Bolivia sea el centro de irradiación del socialismo del Siglo XXI a nivel latinoamericano y promovido principalmente por el Gobierno hermano de Venezuela”?

Para aclarar rasgos de eventos actuales en Bolivia, es útil revisar la “Guía de acción política de Orinoca para los compañeros revolucionarios del MAS y sus aliados”, que quizá los gobiernistas achacarán con cinismo al Ciudadano X. La cito textualmente entre comillas a continuación. ¿Acaso es democrático su objetivo de crear “un Estado plurinacional campesino-indígena y con un gobierno centralista y estructurado sobre la figura” del líder (Fuhrer) Evo Morales? ¿No es totalitario conformar “fuerzas estatales-represivas conjuntas, entre Países de la región con orientación socialista y financiada por los propios Estados y el presupuesto facilitado por el Gobierno bolivariano de Venezuela”?

El credo basado en que “la Nación, el Estado Nación, el Estado de Derecho y la Democracia (actuales) son inviables; de que la República boliviana fundada en 1825…debe desaparecer”, se concatena con identificar a una Media Luna “que defiende el Estado de Derecho, la democracia y otras instituciones burguesas”, como el enemigo que “se debe aniquilar porque a través del proceso autonómico se podría inviabilizar el nuevo Estado Plurinacional”.

Hace rato que hay un proceso de “desestructurar o inhabilitar todas las instituciones representativas del Estado de Derecho… (Parlamento, Tribunal Constitucional, Poder Judicial en general, Corte Nacional Electoral, etc.” Los últimos escarceos de Evo Morales con el Cardenal Terrazas, ¿no son ejemplo de que “se debe desprestigiar y descalificar a las posibles instituciones de mediación ‘supuestamente’ imparciales (la Iglesia Católica, especialmente)”?

Recortaron los recursos del IDH a las regiones y “se están buscando nuevos mecanismos para disminuir los recursos regionales”, para “inviabilizar las indeseables autonomías futuras”. Forma parte de la estrategia de que la cadena de la autonomía debe destruirse por Santa Cruz, el eslabón más fuerte: “destruir el motor de la economía cruceña: el aparato latifundista y agroindustrial cruceño”. Entran en tal sabotaje los cupos, los topes de precio y la prohibición de exportaciones, que afectan mayormente a rubros cruceños. ¿Cómo no alimentar el extremismo separatista de alguno presa del desaliento?

Al ponderar el qué será boliviano, reflexiono que cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor, como dice otro corolario de la Ley de Murphy. El régimen de Evo Morales esgrime como justificación que “si no se pudiere por medios democráticos, la violencia (partera de la historia) es necesaria para imponer el Nuevo Estado Plurinacional”. Lo he dicho antes, lo que resta por hacer se plasma en una frase sencilla: solo queda resistir y la consigna es no aflojar.

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