La de cal es que Evo Morales declaró que el partido de gobierno no se irá nunca del gobierno. El prorroguismo es evidente en el émulo andino de Hugo Chávez. Entre las varias de arena están las admoniciones de Lula a Evo: que gobierne a todos por igual, que no se pelee con la prensa; deje a inversionistas obtener lucro, su impulso creador. Fracasaron gestiones para que EEUU olvidara arengas anti-imperialistas.
Luego de ver la foto en que el Presidente enseñaba a bolear coca en el Palacio Quemado, imaginé cuánto insufló su inflado ego la visita de Oliver Stone. Hubiese preferido a Sharon, la otra Stone, mejor si visitaba el palacio al pelo, encandilando a los adláteres presidenciales con refucilos de entrepierna, como en el film Bajos Instintos.
Como mascarita carnavalera lista para lo que Sofocleto llamó el ring de las cuatro perillas, días antes Evo Morales había tirado la capucha: el partido de gobierno no se irá nunca del gobierno, declaró. Ha rato que el prorroguismo antidemocrático es evidente en el émulo andino de Hugo Chávez. Podría convertirlo en aparcero del fantasma de Melgarejo que dicen que ronda en el Palacio Quemado, si es que insiste en quedarse allí.
Días después Evo cambió de semblante. No fue para menos.
Primero fueron las encuestas. A pesar de la arremetida presidencial y de sus ministros viajando a todo lado malversando recursos del Estado para hacer barra por su Constitución, el repunte del NO de repudio al armatoste de carta magna daba para poner cara de monolito y aparentar aplomo. Pero ¿y to mirada, Presidente?
Vino luego la respuesta cristiana, no solo católica, a los atropellos y amenazas de yatiris y adoradores de la Pachamama del gobierno. El NO a la Constitución masista llegó a extremos evangélicos de desnudar el ateísmo hipócrita e instar a votar NO por Dios mismo. Se le volcó la tortilla al oficialismo que crucificaba con improperios al Cardenal Terrazas: juntó filas el clero en declaraciones prudentes, pero no menos efectivas, por el rechazo al proyecto masista de Constitución en el referendo.
Después fue la cumbre presidencial con Lula da Silva en la frontera. El jovial Presidente brasileño parece haber digerido los sapos que tragó con la ocupación militar de campos petroleros de Petrobrás y la confiscación de las refinerías. Si los bolivianos quieren estaciones de servicio sin gas, gasolina o diesel, con baños y cafeterías de cuarta, allá ellos. A Brasil interesan objetivos a largo plazo, como interconectar puertos chilenos y brasileños aunque sea a través de un atrasado país de paso como Bolivia. Seguirán comprando gas barato nuestro porque es su interés geopolítico hoy, pero gracias a Evo ya tienen reservas propias. ¿Acaso se le ocurrió al gobernante boliviano negociar equipamiento de puertos ribereños o el dragado del canal Tamengo en la hidrovía Paraguay-Paraná? Ni hablar de acoplarse a las hidroeléctricas del río Madera, con esclusas que dieran acceso boliviano al mar por el Amazonas.
Peor fue el condescendiente tonillo de maestro de escuela enseñando a un alumno malcriado, de las admoniciones de Lula al mandatario boliviano. Faltaba nomás que le cantase la canción de Caetano Veloso, “mi bien, o mi bien, usted tiene que creer en mí (gobierne a todos por igual), no preste oídos a la maldad ajena (no se pelee con la prensa); tantas veces intenté decirle que en el mundo no hay lugar, para quien en la vida toma decisiones sin pensar (deje a inversionistas obtener el lucro que es su impulso creador); y créame, su estupidez no le deja ver que yo lo amo…O le aplastaré, diría el otro yo de Lula a la pulga andinocéntrica que no sabe de mapas, donde Brasil abraza como oso a Bolivia en la frontera más extensa del país.
Finalmente vinieron las declaraciones de Hillary Clinton, casi aclamada en el Senado durante su ratificación como Canciller. A la brillante abogada no le interesa discutir con Choquehuanca sobre el sexo de las piedras, ni acullicar coca con Evo. Fracasaron pretenciosas gestiones a través de la mediación de Lula, para que EEUU olvidara acordes anti-imperialistas del charango de Evo, donde la primera voz cantante vocifera joropo chavista.
Más bien, se dejó en claro que se abría una nueva era de diplomacia “firme y directa” con los países de América Latina -quizá como en tiempos de Kennedy. Lean entre líneas Bolivia y Venezuela, que ahora se responderá a su propagación del “tráfico del temor”. Aprendan, obtusos charlatanes de blablá populista del siglo pasado, que el involucrar vigoroso de EEUU en la región se basa en intereses coincidentes, más que en paralelos históricos comunes.
Sobre Bolivia, las relaciones se basarán en preservar la democracia representativa, la energía, el comercio y los esfuerzos comunes contra el terrorismo y las drogas. ¿Será que la convivencia democrática en el país puede asentarse en una Constitución entreverada e ilegal? Si los gringos valoran sus inversiones energéticas, ¿permitirá el Departamento de Estado que sigan atropellando a sus compañías petroleras? Ya un instrumento efectivo de la política exterior de Washington ha sido ligar la ayuda de su país, los acuerdos comerciales y el desembolso de recursos financieros, a marcar el paso en la lucha conjunta antiterrorista y antidrogas. No creo que el Presidente Obama exponga un flanco político a sus opositores, dando gusto al Presidente Evo por ilusas coincidencias de ser el uno negro y el otro indio.
Una de cal y otra de arena dice el adagio, refiriéndose a la mezcla juiciosa que fragua el calicanto de un edificio. Una de cal y muchas de arena van sucediéndose en este gobierno. ¿Aguantará los aguaceros o se caerá la mampostería del hitleriano (o estalinista) Reich de mil años del Evo Morales autócrata?
Más debilitante aún sería el triunfo del voto consciente en el referendo. O lograr un porcentaje que haga imprudente soslayar su importancia en una democracia representativa, sobre el voto consigna populachero aliado al fraude copiado de Hugo Chávez, en favor de la mezcolanza contradictoria de su engendro espurio de Constitución. ¿Cómo no ver que está lejos de propiciar un pacto social duradero entre los bolivianos? Si hasta la valiente Loyola Guzmán lo percibe.
Etiquetas: Prorroguismo, Relaciones con Brasil, Relaciones con EEUU