El autor anuncia la aparición de este blog entre sus lectores, como una islita en el mar del sur latinoamericano que descubrirán navegantes interesados en Bolivia, primero; quiero pensar que intrigados por mi forma particular de mirar los eventos, después.
Confieso que el título es una parodia de New Kids On the Block, grupo musical de guapos muchachos que arremolinaban las hormonas de una de mis hijas llegando al trance de la pubertad. Pobrecita, llegó al extremo de creer en la broma que jugara a las incautas algún moderador de programa de tele para adolescentes. Corrió la voz de que el grupo llegaba a la ciudad en cierta hora para un concierto; mi hija acarreó al aeropuerto a unas amigas tan crédulas como ella. Fueron televisadas como “fans” que en mar de llanto y cacofonía de chillidos acogían a un quinteto de falsos guapetones.
Mi nuevo “blog on the block” tiene que ver con un sitio “web” que sale al espacio cibernético que revoluciona el mundo. Apuntala al correo electrónico que desde 2001 me ufano de insertar a mi columna semanal, dando opción a mis lectores, ocasionales o asiduos, a dirigirme saetas de respuesta. Gracias al cielo, atribuible a flojera o aversión a herirme de mis lectores o amigos, solo el 5% ha sido acrimonioso, alguno con flecha de punta embebida en curare venenoso.
Penoso oficio este de escribidor en país de analfabetos, funcionales solamente, si hemos de creer a la propaganda sobre cubanos que erradicaron semejante lacra del país. Aunque mucho terreno falta hasta la conjunción de habilidad personal de gente leída, medios accesibles y libros baratos que den sentido a dominar la lectura.
Quizá somos tan pobres que leer está lejos de ser una prioridad. El chairo apenas rellena el buche y la salud es relegada en ingresos encogidos por la inflación. Entre los prósperos de hoy, no me digan que los pichicateros revisan columnas de opinión mientras las lavadoras se menean para precipitar la droga; que los contrabandistas leen noticias al cruzar fronteras por senderos ignotos; que asesores aprenden de Edmund Burke -que decía que la tiranía de una multitud es una tiranía multiplicada- antes de soplar respuestas. Aparte de que la ubicua tele y la heroica radio son opciones fáciles para pasar el tiempo.
Hoy surge la Internet como gran democratizadora de la época. Viene precedida por el nuevo alfabeto: manejar la computadora. Es como un océano desconocido donde se puede encontrar de todo en lo que a conocimientos, información, distracción y servicios se refiere. Así como navegantes del siglo 15 elaboraron los primeros mapas del Nuevo Mundo, ahora es posible escarbar cualquier tópico mediante los buscadores, que hasta nuevos verbos están generando, como “googlear”.
El sitio www.winstonestremadoiro.com será como una islita en el mar del sur latinoamericano que descubrirán navegantes interesados en Bolivia, primero; quiero pensar que intrigados por mi forma particular de mirar los eventos, después. No por nada lo autodefino como una mirada sardónica al acontecer boliviano. Como en todo lo que emprendo, es más lo que deseo que lo que puedo hacer. Es un sitio en construcción, aclaro, porque como dice un adagio árabe, cuando se termina de arreglar la casa estás para morirte.
Empecé por adosar los casi 400 artículos de mi antología. Incluiré la música, las referencias bibliográficas, y las anécdotas y chuscas que les acompañan. Respecto a la primera, ojala pudiera conectar al lector con una versión sonora, aspecto que estoy investigando si no me ocasiona problemas de cortar alambradas en la pampa que son los derechos de autor. ¡Anímese alguno sabido en la materia y oriénteme!
Con las segundas, trataré de ser académicamente pulcro. También pondré un resumen en inglés de los artículos, si tiempo y físico me lo permiten.
Las terceras serán cucharadas de jarabe para aliviar el dolor de garganta de temas que ocasionan malestar o rabia. Contaré la historia de pequeños héroes, que ayuden a renovar la esperanza en una patria que transita de la ciclotimia a la euforia. Enriqueceré el sitio con aportes de otros evocando a personas, eventos o experiencias de tiempos idos -con mi edición creativa de por medio. Para no hablar de un archivo de fotos…
Camino en terreno minado, no tanto por el diseño inicial, que debo a un estadounidense cuyo padre vive en Sudáfrica, que reside en Suiza, fue voluntario experto en Bolivia y me fue anoticiado por una antigua amiga íntima en Texas. Mi “blog” como lo sueño necesita autonomía de diseño y un transcriptor, de esos jóvenes para los que digitar programas es cosa de juego. Requiere viajar, grabar y transcribir antes de redactar, si es que mis notas periodísticas no han de ser solo un cansino repetir de críticas a poderosos de turno. Todo esto puede estar fuera del alcance de uno “overaged and overqualified” -excedido en edad y calificación- en el poco remunerado oficio del periodismo. Tal vez mi expectativa sea tan ilusa como comprar un lote en la luna. Pero qué va, de ensoñación y esperanza tiene que jalonarse la vida para merecer vivirla.
Tengo fe en mi nueva brecha, más aún si frustra que los eventos abran una ventana al optimismo, para que luego el vendaval demagógico la cierre. Eso pensé cuando se arribó al consenso de lograr elecciones limpias a través de un padrón modernizado. Luego recibí un correo que pinchó el globo de mi ilusión al detallar que del fraude manual se pasará al fraude digital. Tal como se ha hecho en la Venezuela de Hugo Chávez, que sigue siendo el padrino y el modelo a imitar en la Bolivia de Evo Morales.
Lo machacó la presión extorsiva al Congreso de allegados al gobierno. Lo sugirió el show mediático de una huelga de hambre que engorda, donde el autócrata se quejó de no salir en primeras planas de diarios tildados de golpistas. Tiene embobados a medios foráneos que quizá contemporizan al pensar en un Bobby Sands muerto de inanición: ignoran que la huelga de hambre en Bolivia demanda el sacrificio de ayunar hasta la hora del almuerzo, recuerda Paulovich.
Etiquetas: Analfabetismo