Otra claudicación boliviana

Se evidencia dualidad de poses del gobierno en el tema de las vertientes de Silala. Pose patriotera de cara a los bolivianos en general y los potosinos en particular. Pose desinformada e inefectiva en la mesa de negociación con sus contrapartes chilenos. ¿Es cojudez política, simplona ignorancia o interés corrupto lo que prima en los negociadores del gobierno de Evo Morales?

Como redoble de tambor previo a izar la tricolor, no la wiphala, en el Día de la Bandera, nada mejor que preguntarse ¿qué urdirá la propaganda del gobierno para tapar con mentiras la última claudicación boliviana? Me refiero a las negociaciones sobre el agua de las vertientes de Silala, que Chile aprovecha gratuitamente hace decenas de años. Tanto más abusivo siendo un recurso indispensable que aquí, allá y acullá –en Bolivia, Chile, Ghana o Kazajistán- se paga sin chistar. Tanto más triste, si se pondera que puede ser cojudez política, ignorancia simplona o interés corrupto –o una combinación de los tres- los que yacen al fondo de semejante entreguismo del gobierno de Evo Morales.

No hay por dónde perderse en cuanto a los antecedentes. En septiembre de 1908 la Prefectura de Potosí concedió el uso de las aguas que generan más de cien vertientes en territorio boliviano, a tres Km de la frontera con Chile, en el Vice-Cantón Quetena de la provincia Sud Lípez, a la empresa The Antofagasta (Chile) and Bolivia Railway Co. Ltd., para abastecer las locomotoras a vapor del ferrocarril. El líquido es colectado por canaletas de cal y piedra construidas por la empresa, que vacían el agua potable a un canal central, que recorre 2.500 metros y se junta con otro canal similar que lleva las aguas de otras vertientes hacia territorio chileno.

Primer contencioso: la empresa no pagó nada por el uso de ese recurso por más de medio siglo. Segundo contencioso: en 1961 el ferrocarril cambió sus locomotoras a vapor por máquinas diesel; transfirió el uso del agua a otra empresa que dotaba el líquido a consumidores chilenos de ciudades aledañas, lo que no estaba previsto en la concesión original. Tercer contencioso: en 1997, la Prefectura de Potosí dispuso la revocatoria y anulación de la concesión. La heredera dolosa del agua boliviana desconoció la decisión, amparada por un gobierno chileno que arguye que son aguas de un río internacional. Desde entonces Bolivia exige el pago por el agua, pero Chile se niega a cancelar.

El 3 de agosto se develó el escándalo. Como reventón de pústula acabó el sigilo en que se ha mantenido el “acuerdo cerrado” –según los chilenos- o “preacuerdo perfectible” –según mandamases del Ejecutivo boliviano. Se dispone que el país vecino pague por el uso del 50% de las aguas en uso, ¿a partir de cuándo?, mientras que el restante 50% será sujeto a una investigación de 4 años.

¿Suena a 1879? Si los apóstoles del cambio a esquemas estatistas en Bolivia fomentaron a talegazo limpio “guerras del agua”, ¿por qué no fueron capaces de crear una empresa potosina de Aguas de Silala, poner un sistema de medición en la canalización en tierra boliviana, y cobrar a tasas competitivas el flujo que cae al país vecino? Encima, podrían darle valor agregado al embotellarla y hacerle competencia a Evian y Perrier, exportándola a China, India y Japón por el megapuerto de Mejillones.

Pero no. En el pasado tomamos el trago amargo de un Koenig que pisoteó la dignidad del país al restregar que el despojo del Litoral ocurrió porque valía millones –alguien por ahí dice que miles de millones en guano, salitre, cobre, litio y ahora agua, que nutrieron y nutren la viabilidad de un Chile pobre. Hoy el populacho se refocila cada 7 de Agosto con paradas de feroces soldados pintarrajeados y ponchos rojos buenos para despanzurrar perros. El Presidente corea las pajas mentales del Vicepresidente, que clama que Bolivia es ahora una potencia, al anunciar créditos por 100 millones de dólares de armas rusas, mientras los gastos militares de Chile suman miles de millones. ¿No será que en la negociación de las aguas de las vertientes de Silala, nuestro vecino planteó el “por la razón o la fuerza” que alardea su escudo nacional? Porque se vislumbra que la posesión de agua será motivo de guerras en el mundo futuro.

A la postre, se evidencia dualidad de poses de este gobierno en el tema. Pose patriotera de cara a los bolivianos en general y los potosinos en particular. Pose desinformada e inefectiva en la mesa de negociación con sus contrapartes chilenos. ¿Es cojudez política, simplona ignorancia o interés corrupto lo que prima en los negociadores del gobierno de Evo Morales?

Lo primero, porque la misma liviandad que llevó a Evo Morales a pensar que por ser indio él y negro Obama se iban a olvidar sus torpezas con el gobierno de EEUU, se evidencia en prestarse al juego chileno de que “primero Bolivia conceda y después veremos”. Engatusa con un acceso soberano al Pacífico que nunca cederá, como matrero que cuelga una zanahoria de un palo para motivar a famélico sunicho a jalar la pesada carreta.

La ignorancia simplona se pavonea en la cantinflada de Choquehuanca declarando que en las vertientes de Silala “se ha canalizado, pero no podemos hablar tampoco de artificiales. Se ha canalizado, o sea que se han puesto algunas piedras, no ha habido desvío de estas aguas. Ellas están ahí y se han canalizado”. ¿Cuán airosas pueden ser las negociaciones con una Cancillería boliviana presidida por tal experto en sexo de las piedras? El vicecanciller marea la perdiz al explicar “que las aguas del Silala fluyen hacia territorio chileno por encima, pero también por debajo de la tierra”. ¿Será como el túnel con que algún chileno se mofa del acceso boliviano al mar sin afectar la soberanía de los territorios de encima?

El interés corrupto subyace la inconsistente relación con los países vecinos. Todos ellos. ¿Llegará a tanto nuestra podredumbre, como observara una amiga chilena, que la cancillería mapochina no necesita argumentos históricos y técnicos, sino maletines? Maletines llenos de dinero que el lobby chileno –en este caso del agua- reparte cuando se levanta polvareda de claudicaciones en nuestro pobre y mal gobernado país.

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Una respuesta para “Otra claudicación boliviana”

  1. vladimir arandia Dice:

    Es cojudes politica de estos imbeciles que no saben negociar nada grande como la soberania de un pais.Espero de verdad que estos malos bolivianos se mueran o que les de la gripe porcina antes de firmar alguna cosa que pueda mas una vez lesar el patrimonio nacional

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