Contradicciones en Copenhague

Por Winston Estremadoiro

Quizá la mayor contradicción en la postura de adalid del medio ambiente de Evo Morales en Copenhague deviene de sus arbitrariedades. No quiso renunciar a su condición de líder sindical de los cocaleros del Chapare, para asumir la presidencia de todos los bolivianos. Esta situación contradice a sus esfuerzos para liderar la protección del medio ambiente en la cumbre de Copenhague, porque los cocaleros son depredadores natos de la naturaleza.

“El destino de la aldea global que es nuestro Planeta Tierra es más esperanzador desde que los países neoliberales acordaron abandonar el sistema capitalista, cumpliendo a la letra recomendaciones del Presidente de Bolivia, Evo Morales. Los mandatarios se darán plazo hasta el 1º de abril de 2010. Hace tiempo encandilados por el amado líder boliviano, han escogido esa fecha para darle apoyo en las urnas de abril”. Así rezaría algún despacho de algún corresponsal bolivariano -reproducido por Granma de Cuba, la agencia de noticias Ayatola de Irán y la cadena de radios “comunistarias” del régimen evista- de no ocurrir que en nuestra parte del mundo se celebra el Día de los Inocentes el 28 de diciembre, y cada 1º de abril, su mellizo septentrional: el Día de los Tontos.

¡Que la inocencia les valga!, es una chusca apropiada para relievar la resonancia de Evo Morales en la llamada cumbre climática de Copenhague.

El nuevo deporte nacional en que destaca la novel potencia andina es el “sufrabolita”, que no se sabe si se llama así por juntar “sufraguitis” con “bolivianos”, o si lo segundo es por “boludos”. No hay duda de que en Bolivia se vota en exceso, y se sufre, hasta de vergüenza ajena. En tono con esa práctica, Evo Morales propuso un referendo mundial para averiguar si los ciudadanos de todos los países del mundo estaban en contra del cambio climático, que sumergirá islas con el derretimiento de los hielos polares.

Dijo que en Bolivia acabó con Chacaltaya, quizá lamentando que los nuevos ricos del régimen no pudieran ejercitarse allí, para después ir a esquiar en Aspen. Adverso de lingo económico, poco importó la “recesión” de las nieves eternas del Huayna Potosí o el Illimani, cuyas aguas alimentaban acuíferos para dar de beber y bañar a olorosos gentíos en El Alto. Obsecuente con los roba-mar, no se le ocurrió pedir recursos para construir un acueducto desde los manantiales de Silala a la urbe siamesa de la sede de gobierno y ¡que beban agua salada los chilenos!

Mantener las aguas agitadas para marear a periodistas y distraer a la opinión pública de problemas reales del país es otra característica de la gestión de Evo Morales, en remedo del reputado figurón ávido de cámaras y titulares que es el padrino venezolano. Eficaz recurso son las movilizaciones. Propuso una para el 22 de abril, Día de la Madre Tierra a sus instancias. Es un plan B, tal vez en caso de que el trueque del capitalismo por el populismo socialista no tenga la celeridad que exige el mandamás cocalero. Muestra maestra de la fusión de movilización social –léase montonera- con protagonismo mediático –entiéndase “figurettismo”-  será la conferencia mundial de movimientos sociales a verificarse en Bolivia en abril de 2010, tras el “fracaso” de la cumbre de Copenhague.

La admonición de Evo Morales de que los países ricos del mundo cambien del sistema capitalista al socialismo populista, tiene demasiadas lecciones históricas que apuntan a exactamente lo contrario. Son ejemplos el derrumbe de la Unión Soviética y las penurias en la castrista Cuba, contrastados a los éxitos capitalistas de los comunistas Vietnam y China. Más actual es el desastroso curso de la economía bolivariana. Alertan los analistas de que el chavismo está llevando a la pobreza absoluta a una Venezuela rica hace apenas una década. Hoy está inmersa en una estanflación, mezcla de recesión con alta inflación, gracias a la estatización de sectores productivos.

Redoblo mi tambor en sentido de que así como entre lo “bolivariano” y lo “boliviano” median dos letras de diferencia, entre lo “chavista” y lo “evista” hay tres. El régimen de Evo Morales es un remedo del de Hugo Chávez en Venezuela. ¿Acaso no hay control gobiernista de la producción petrolera con la nacionalización de los hidrocarburos? ¿No se ha metido el régimen en la distribución de alimentos –léase subsidios a los productos de la canasta familiar? Pongan las barbas en remojo el sector energético, la propiedad de la tierra, y la industria cementera –como en Venezuela. A ello se suman prohibiciones por ley de despedir obreros, fijar precios máximos y salarios mínimos, y la censura encubierta y ataques que sufren los medios de comunicación.

Quizá la mayor contradicción en la postura de adalid del medio ambiente de Evo Morales en Copenhague deviene de sus arbitrariedades. Hace poco fue Presidente y candidato a la reelección, siendo que la norma establecía su renuncia –así fuera de dientes para afuera- en el período previo a la votación. No quiso renunciar a su condición de líder sindical de los cocaleros del Chapare, para asumir la presidencia de todos los bolivianos –incluso sus opositores.

Esta segunda situación contradice a sus esfuerzos para liderar la protección del medio ambiente en la cumbre de Copenhague. Los cocaleros son depredadores natos de la naturaleza por diversas razones. Una, las ligazones entre ellos y los madereros. Evo destapó la olla de la expansión del cultivo de la coca con la ambigüedad sobre la superficie permitida, lo que significan nuevos desmontes y más troncas de árboles centenarios. Dos, el comercio de tierras, especialidad de los dirigentes cocaleros, no respeta los parques nacionales adyacentes a la zona cocalera del Chapare, cada vez más hollados. Tres, aparte de dejar para las calendas griegas un nuevo estudio sobre uso tradicional de la coca en Bolivia, el gobierno ha expulsado a los gringos, tanto en su condición de ojos y oídos de la lucha contra el narcotráfico, como en los esfuerzos para diversificar la base productiva de la región cocalera.

El resultado es un auge cocainero propiciado por la permisividad del gobierno, en desmedro de la protección del medio ambiente que se cacareaba en la Cumbre sobre el cambio climático en Copenhague.


Etiquetas: , , , ,