Del modelo andino-bolivariano

Me disculpará el destacado periodista griego Takis Michas que haya calcado gran parte de su artículo “El fracaso del modelo económico griego”, modificándolo a los avatares de mi patria, como base para discernir el futuro del actual modelo económico andino-bolivariano.Sirvió para destacar que el actual régimen es un gobierno populista en esencia, centralista en intención y estatista en práctica. Su común denominador proviene de la suma del clientelismo y la priorización de la política sobre la economía. El antiguo Tiahuanaco puede que no sea la Atenas del siglo V, pero hoy ciertos rasgos unen a Bolivia y Grecia, con la diferencia de no tener a la Unión Europea, sino a la pena del mundo, para salvar al país de ser insolvente.

Puede asemejarme a Nostradamus lo enrevesado de mi apellido, pero sin coincidencias ni interpretaciones tendenciosas de las profecías del famoso francés, incursiono en vaticinio ruinoso del modelo económico andino-bolivariano. Ese que hoy soporta Bolivia: un injerto castrista en pie de bonanza petrolera chavista, trasplantado en pedregosa tierra de altiplano. Los lamentos al respecto verán la luz de aquí a pocos años.

Me baso en el concepto de que “la debacle del Estado” plurinacional no será vista “como resultado de cifras presupuestarias fraudulentas o de años de despilfarro” populista: “significará el colapso de un modelo de desarrollo económico que siempre ha puesto a la política por encima del mercado”.

“El principio básico organizacional de la sociedad” boliviana “siempre ha sido el clientelismo político, un sistema en el que se presta apoyo político a cambio de beneficios materiales. En esta situación se vuelve primordial el papel del Estado como el principal proveedor de rentas para diversos grupos e individuos”. “Aún analistas de tendencia izquierdista, coincidirían en que la trama fundamental” de Bolivia “nunca ha sido la sociedad civil, sino el Estado” manejado por caudillos. Digan los historiadores, ¿desde cuándo se puede hacer algo en el país sin la mediación del Estado o la bendición de los mandamases?

“En el mundo anglosajón, el Estado era visto principalmente como el protector de ciertos derechos individuales descritos por John Locke, especialmente el derecho a la propiedad privada. Este concepto iba de la mano con la existencia de una clase gobernante con intereses creados en la tenencia de grandes propiedades”. En Bolivia, por lo menos después de la liberación de los pongos en 1952, el grupo social que se hizo cargo fue el de los caciques locales, cuyo poder radicaba no en su propiedad sobre la tierra sino en el hecho de que actuaban como “recaudadores de apoyo político” para los gobernantes de turno. Las clases dominantes que surgieron en Bolivia después de 1952 veían “al Estado como su principal fuente de ingresos”.

“Al mismo tiempo, el control” centralista “del aparato estatal se convirtió en el principal mecanismo para la distribución de las recompensas materiales y las rentas. El más importante de estos fue la provisión de puestos de trabajo en la administración pública”. A fines del siglo 19, ya existía en Europa una correlación directa entre naciones progresistas y países insolventes. “Por cada 10.000 habitantes había 73 funcionarios públicos en Gran Bretaña, 126 en Alemania, 176 en Francia, 200 en Bélgica y en Grecia 214”. Postulo que en proporción de su población Bolivia ha tenido siempre una de las burocracias estatales más grandes de Hispanoamérica. ¿No es parte de la cultura nacional que “la sociedad opera bajo el lema de que uno debe aprovecharse y trabajar como funcionario civil”?

El clientelismo político ha sido un componente principal de la gobernabilidad en Bolivia. “Hoy en día existen tres tipos de beneficios que el Estado proporciona a grupos de presión e individuos. El primero, y el beneficio más codiciado, es la sinecura en la administración pública”. Directa o indirectamente, la mayoría de la fuerza laboral boliviana es empleada por el Estado. Gran parte del “gasto público se destina a salarios, sueldos y pensiones de los trabajadores del sector público”. ¿Marcharían o hambrearían maestros, obreros, transportistas y militares si las medidas del gobierno no afectaran sus intereses?
“El segundo beneficio opera mediante la concesión de privilegios a diversos grupos”, como colegios de profesionales, transportistas, comerciantes, militares y policías. Y hoy, la sesgada juntucha que abarca a los movimientos sociales. ¿Qué es sino el apetito por un jugoso hueso la resistencia de la Policía a que la Corte Nacional Electoral tome cargo de los carnés de identidad?
El tercer tipo de beneficios son gravámenes sobre diferentes transacciones que privilegian a grupos que no forman parte de la transacción ¿Cuánto cuesta empezar un negocio en Bolivia? Es también categoría que viene apareada con la corrupción. Daría para largo listar desde timbres de aceleración de trámites, hasta coimas para vender algo al Estado, pasando por las millonarias tajadas de contratos de caminos.
“La izquierda argumenta que el principal problema del capitalismo es que supuestamente pone a los mercados por encima de la gente. La intervención política es necesaria para domar a los mercados y restaurar al pueblo a su lugar legítimo de amo y no de esclavo del mercado”. El modelo andino-bolivariano es un ejemplo. El régimen pone “al pueblo”, es decir, a los “clientes” por encima de los mercados, con los resultados trágicos que veremos en el futuro.
Dicen que el plagio es una plaga mundial con el pegar y borrar de los procesadores de texto y la diseminación de información por el Internet. En Bolivia ya lo era y lo es con la poca vergüenza y la complicidad de la fotocopiadora. En lo que respecta a este ensayo, aún insistiendo en las comillas, me disculpará el destacado periodista griego Takis Michas que haya calcado gran parte de su artículo “El fracaso del modelo económico griego”, modificándolo a los avatares de mi patria, como base para discernir el futuro del actual modelo económico andino-bolivariano.

Sirvió para destacar que el actual régimen es un gobierno populista en esencia, centralista en intención y estatista en práctica. Su común denominador proviene de la suma del clientelismo y la priorización de la política sobre la economía. El antiguo Tiahuanaco puede que no sea la Atenas del siglo V, pero hoy ciertos rasgos unen a Bolivia y Grecia, con la diferencia de no tener a la Unión Europea, sino a la pena del mundo, para salvar al país de ser insolvente.

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